Las dos caras de la primavera
La primavera ya está en el aire y, a cada uno de nosotros, su llegada nos influye de una manera diferente. Podríamos decir que, para algunas personas, el inicio de esta temporada tiene efectos positivos de ahí el refrán de “la primavera la sangre altera”, en cambio para otras puede significar la aparición de los primeros síntomas de lo que conocemos como “depresión o astenia primaveral”.
Y una buena pregunta que podemos formularnos es y ¿por qué “la primavera la sangre altera”? Al respecto, muchos psicólogos y sociólogos coinciden en señalar que la primavera trae implícita un estado de euforia y alegría que implican ganas de iniciar nuevas relaciones de pareja, entablar nuevas amistades y aumentar las relaciones sexuales, ya que la gente se siente con mejor estado de ánimo, con más energía y con una mayor vitalidad que en el resto del año.
Con la llegada de esta estación, el día se iguala a la noche, los días se alargan y, con ello, las horas de sol por lo que la luz del día es quien domina nuestras vidas. Este aumento de luz solar tiene una serie de efectos psicológicosyemocionales en la mayoría de la gente, lo que se traduce en un cambio hormonal que afecta a los individuos. Ciertas hormonas incrementan sus niveles de concentración en sangre (como ocurre con la melatonina, entre otras) y afectan a nuestras emociones, al apetito y la frecuencia del sueño. Otras de las sustancias químicas que segregamos en mayor cantidad son las feromonas, responsables del incremento del deseo sexual y de que quizás nos apetezca mantener más relaciones sexuales que en otras épocas del año. Por tanto, al producirse estos cambios hormonales internos, algunas personas tienden a sentirse más alegres, extrovertidas y sus relaciones pueden llegar a cambiar de manera positiva.
Pero no todo es alegría en primavera porque, en las primeras semanas en las que se está en pleno proceso del cambio de estación, puede aparecer la denominada “depresión o astenia primaveral”. Las personas que la experimentan, muestran un estado emocional de tristeza y melancolía generalmente pasajera. En este caso lo que ocurre es que, las fluctuaciones hormonales que se producen, provocan cambios de humor y un estado de ánimo negativo, lo cual hace que la persona tienda a sentirse algo triste y apagada, lo que puede chocar con la alegría y colorido que caracterizan esta estación. Normalmente los síntomas de la “depresión primaveral” suelen desaparecer a los pocos días aunque, en algunos casos, puede extenderse una semana o dos.
Lo ideal cuando nos sentimos decaídos en primavera es salir a dar un buen paseo, hacer ejercicio, disfrutar de los beneficios del mar paseando por la arena o dándonos un buen baño y, sobretodo, optar por una alimentación sana y rica en alimentos propios de esta época.
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