LIBÉRATE DEL ESTRÉSNo hay duda de que el estrés se ha convertido en la enfermedad del siglo XXI. Y es que el trabajo, el ritmo frenético del día a día y las tareas propias de la vida cotidiana hacen que relajarse resulte cada vez más complicado.
El estrés da por resultado un empeoramiento de la salud. Cuando perma¬necemos en estados de estrés durante períodos de tiempo prolongados, nuestros niveles de energía sufren importantes decaídas y podemos sentirnos más cansados, cometer más errores sin ser totalmente conscientes, perder la capaci¬dad de concentración, etc.
El estrés no es algo que aparezca repentinamente, es algo que va apareciendo de forma progresiva dando lugar a las siguientes fases:
- Fase de alarma: Se da cuando nos enfrentamos a una situación nueva o difícil. Nuestro cerebro analiza los recursos que tiene a su alcance, los compara recurriendo a lo almacenado en la memoria y si percibe que no dispone de suficiente energía para hacer frente a las demandas de esa situación, envía las órdenes necesarias para que el organismo libere adrenalina. Es entonces cuando el cuerpo de manera adaptativa y natural se prepara para responder ante la estimulación recibida, incrementando la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la tensión de los músculos...
- Fase de resistencia: En esta fase es donde la persona mantiene un continuo estado de activación ante la situación estresante y a pesar de que aparecen los primeros síntomas de cansancio el organismo sigue respondiendo bien ya que es una fase también adaptativa. Si el estímulo desencadenante desaparece el cuerpo poco a poco va volviendo a los parámetros de la normalidad.
- Fase de agotamiento: Es la etapa que más desregulaciones nos puede ocasionar ya que si la activación no disminuye, el nivel de resistencia normal al estrés termina por agotarse, apareciendo problemas tanto físicos como psicológicos.
¿Qué podemos hacer para controlar el estrés?
- Aprender a relajarnos para beneficiar nuestra salud mental y física. Lo mejor es practicar Tai Chi, Yoga, técnicas de meditación, control de la respiración…
- Contar con alguna persona de confianza a quien poder recurrir para evitar acumular en nuestro interior los problemas que nos van surgiendo en el día a día.
- Planificar nuestras actividades, de tal forma que no nos agobiemos demasiado pudiendo terminar unas tareas y empezar otras sin problemas.
- No debemos hacer planes a largo plazo porque nos generará más ansiedad. Lo mejor es establecer unos objetivos claros y realizables a corto plazo.
- Controlar nuestros sentimientos negativos (p.ej: la agresividad) pensando en positivo, controlando la respiración y pensando dos veces antes de actuar.
- Buscar un momento del día en el que dejemos de lado los problemas que nos atormentan y busquemos la calma. Ver las cosas desde lejos, nos permitirá tomar decisiones más acertadas.
- Llevar una alimentación sana y equilibrada.
- Dormir 7 horas al día como mínimo porque es durante el sueño cuando nuestro cuerpo se regenera, carga las pilas para la jornada siguiente y nuestra mente consigue descansar lo necesario lo cual nos ayudará a enfrentar los problemas con mayor distancia y tranquilidad.
- Hacer ejercicio porque nos ayuda a aliviar tensiones y la energía fluye de tal forma que el estrés es menos visible.
Una de las claves es ser realistas, y sobre todo entender y aceptar que hay cosas que se escapan de nuestro control. Los sabios chinos lo expresan así: “Si tu problema escapa a tu área de influencia, ¿por qué preocuparte? No hay nada que puedas hacer. Por el contrario, si tu problema está en tu círculo de control, ¿por qué preocuparte? ¡Haz algo al respecto!
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