La Mitología del AmorUn reciente estudio de la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” afirma, tras medir la actividad cerebral de 40 personas que han sufrido una decepción amorosa, que el rechazo sentimental actúa en zonas del cerebro vinculadas al dolor físicamente perceptible. Según sus datos, el desamor duele como una quemadura leve. Y es que el amor y todos sus derivados despiertan muy distintas sensaciones dependiendo de quien lo experimenta. Enamorarse tiene tantos significados como personas hay en el mundo a pesar de que a través de la cultura se hayan extendido mitos sobre esta temática tan mágica, curiosa, sorprendente y a veces inexplicable.
Precisamente hoy hablamos de los mitos, de esas falsas creencias basadas en el ideal del amor romántico y que erróneamente sirven como modelo de lo que se supone que tiene que ser una buena relación de pareja. Cuanto antes asumamos que todas estas teorías no atienden a fundamentos científicos más fácil nos será encontrar la felicidad.
Algunos de los mitos más populares son:
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Para tener una vida plena hay que tener pareja: Tener una buena relación de pareja puede ayudar a tener una vida plena, pero no es imprescindible. La idea de que tener pareja lo es “todo” provoca que no valoremos muchos otros éxitos personales y profesionales de nuestra vida ya que pensamos que nuestra felicidad depende de la existencia de otra persona.
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La media naranja: Nos consideramos a nosotros mismos la mitad de algo y buscamos a alguien que cierre ese círculo y nos lleve al mito de la felicidad. Realmente dos miembros de una pareja son completos por sí mismos. Con su unión encuentran áreas e intereses comunes que hacen que se complementen y cada parte esté en constante evolución por sí misma. No se trata de fusionarse con el otro sino de caminar en paralelo, uno al lado del otro.
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Las artes adivinatorias del amor: Da por hecho que la compatibilidad con nuestra pareja supone “compartir una sola mente”. Muchas personas esperan que sus parejas adivinen lo que quieren y necesitan sin expresarse o pedirlo abiertamente y, en realidad, la lectura de pensamiento no existe. Esta creencia provoca que se generen grandes expectativas a que el otro responda como uno quiere sin comunicárselo. Esta situación genera frustración.
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Los polos opuestos se atraen y se complementan: Los polos opuestos se atraen porque las diferencias pueden parecen divertidas e interesantes, sobre todo al inicio de la relación cuando parece que todos los obstáculos e inconvenientes pueden ser superados pero, a largo plazo (cuando deja de idealizarse al otro), lo que antes agradaba puede resultar incompatible con las preferencias propias. Algunas diferencias pueden enriquecer la relación pero si no son muy importantes.
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El cambio por amor: Intentar cambiar a la pareja es un error porque si se consigue que el otro cambie a la fuerza, surgirá el rencor asociado a la presión para un cambio que no se desea. Una cosa son los reajustes y adaptaciones necesarias en toda vida de pareja y otra las exigencias de cambio.
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Tu pareja tiene que ser tu mejor amigo y no existen secretos: El “sincericidio” (contar a la pareja todo lo que se hace, se siente o se piensa) no tiene sentido. Existen sectores de la intimidad del ser humano que es bueno preservar. Además, hay cosas que una persona siente y que si las dice puede herir al otro. Lo primordial es pensar antes de hablar, ya sea para no causar daño o porque realmente lo que se piensa decir no va a ayudar al crecimiento de la pareja.
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Tener dudas acerca de la relación es indicativo de que algo no acaba de funcionar: Tener dudas no significa que nuestra relación no funcione, de hecho tener dudas es algo natural. Lo más importante es no obsesionarse con esta idea y si encontramos algún aspecto que se pueda mejorar negociar el cambio con nuestra pareja.
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