26 de enero de 2012

Navegando por la mente: Salir a flote


Después del trágico accidente del crucero Costa Concordia habrá muchos pasajeros que, por las experiencias vividas, desarrollarán un trastorno por estrés postraumático.

Los supervivientes del Crucero Concordia difícilmente podrán olvidar el naufragio. Los minutos de estrés vividos dejarán una huella, quizá imborrable en sus cabezas y, probablemente, el olvido será un ejercicio difícil. Dicen los expertos que uno de cada tres europeos ha sufrido situaciones que podrían generar estrés postraumático, pero sólo un 1,5% ha generado finalmente esta afección.

En el trastorno por estrés postraumático, las causas casi siempre responden a eventos imprevisibles e incontrolables. La sensación de control sobre lo que ocurre desaparece por completo, creando un estado de ansiedad e indefensión donde la seguridad y la resiliencia parecen perder todo su sentido. Las situaciones más comunes donde el estrés postraumático puede hacer acto de presencia son las que siguen: los desastres naturales, la muerte de algún ser querido, los accidentes, los asaltos, los abusos físicos o sexuales en la infancia, las experiencias de combate, la tortura, el secuestro, las violaciones, etc.

Los síntomas del trastorno por estrés postraumático se clasifican en tres categorías principales:
1- La reexperimentación del evento, también conocido como flashbacks: Episodios donde la situación traumática parece estar sucediendo de nuevo una y otra vez, recuerdos reiterativos y angustiantes de la situación y sueños repetitivos (pesadillas).
2- Evasión: Reacciones físicas a situaciones que recuerdan el evento traumático, despreocupación e indiferencia, aislamiento social, incapacidad para recordar aspectos importantes del trauma, sensación de un futuro incierto, disminución emocional al expresar distintos estados de ánimo, insensibilidad o bloqueo emocional…
3- Excitación: Falta de concentración, dificultades para dormir, hipervigilancia, irritabilidad, impulsividad o ataques de ira…
Se considera un diagnóstico de estrés postraumático cuando sus efectos se producen después de haber estado expuesto a la situación traumática y, obviamente, se experimentan los síntomas característicos de dicho trastorno. Dichos síntomas, además, deben tener una duración mínima de un mes. El trastorno es agudo si los síntomas persisten menos de tres meses. Se considera crónico si los síntomas duran 3 meses o más. Y en los casos en los cuales los síntomas se inician después de seis meses de haber padecido el evento traumático, se considerará de inicio demorado.
En cualquiera de los casos es aconsejable ponerse en manos de un experto, y así poder iniciar el tratamiento que mejor se adapte a cada persona. El objetivo va a  consistir en disminuir los síntomas, prevenir las complicaciones crónicas y propiciar la rehabilitación social y ocupacional. En estos casos, también son muy aconsejables las terapias de grupo y de familia, así como los grupos de autoayuda.

Respecto al caso del Costa Concordia, se han puesto en marcha ya servicios de orientación y atención a los afectados para advertirles de los síntomas que probablemente experimentarán en los próximos días y ofrecerles pautas sobre conductas saludables y autocuidado. La aplicación de estas pautas los primeros siete días hacen reducir en más de un 70% la probabilidad de que estas personas queden afectadas por el síndrome de estrés postraumático, que es uno de los trastornos de ansiedad más presentes en la población, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).


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